domingo, 3 de junio de 2012

Discrepancias

No es la primera vez que el economista Santiago Niño Becerra expone su desacuerdo con las tesis de Paul Krugman, premio Nobel de Economía e incansable columnista en diferentes medios a uno y otro lado del Atlántico. Eso sí, ambos coinciden en que "España se encuentra en una depresión en toda regla". En su último artículo, Krugman señala que España es una víctima de Europa, y alude a la falta de iniciativa de la Eurozona para coger el toro por los cuernos y aliviar el castigo que esta recibiendo España, un país que a su juicio tiene una deuda reducida si se compara con otros.
"España no era derrochadora desde el punto de vista fiscal en los albores de la crisis. Pero el país fue abandonado a su suerte tras estallar la buburja inmobiliaria... Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa", señala Krugman.
Pero Niño Becerra no está de acuerdo: "No comparto ese razonamiento. De entrada porque no contempla una realidad que se da en España y que no se da en ningún otro país más o menos desarrollado: una administración regional, local y municipal que se sustenta en unas premisas totalmente insostenibles en términos económicos", comenta el economista catalán en La Carta de la Bolsa.
Y es que Paul Krugman, a juicio de Niño Becerra, parece desconocer que unas pocas regiones sostienen las estructuras de la mayoría, que hay duplicidades de funciones con las diputaciones provinciales y que existe una megaestructura municipal que se asienta sobre un exceso de ayuntamientos.

Además, y en referencia a los estímulos que tanto se piden en Europa, Becerra recuerda que España ya llevaba rumbo de colisión antes de que se pusieran en marcha el Plan E y los 400 euros. "Aquello costó 6.000 millones de euros, pero la economía ya estaba desahuciada". Por ello, Becerra sostiene que el problema español viene de lejos y que la solución es algo más complicada que lo que propone Krugman. "Al premio Nobel le sugeriría que leyese El lazarillo de Tormes. Tal vez entonces modificase su perspectiva sobre España".

viernes, 1 de junio de 2012

Que pasaría si España sale del euro

Cuando Grecia fue intervenida, la posibilidad de que abandonara el euro era un tema tabú. Tal hipótesis no se preveía en los tratados, así que, sencillamente, estaba descartada. Dos años y muchos miles de millones después, una salida de Atenas de la moneda única empieza a ser un escenario común en los informes.
De ahí a la ruptura del euro solo hay un paso. Si se puede especular con la salida de Grecia, ¿por qué no con la desintegración del proyecto europeo común? Fitch lo ha hecho y ha puesto cifras a sus hipótesis. España, por supuesto, está en la lista y sus cuentas no son las mejores.
De hecho, la agencia de calificación de riesgos considera que Grecia, Portugal, Italia y España son los países que más sobrevalorados tienen sus tipos de cambio reales, lo que les convierte en los principales perdedores en un escenario de desintegración del euro y resurrección de sus antiguas monedas. El dracma, el escudo, la lira y la peseta vivirían malos tiempos en su nueva existencia.
En territorio nacional, la peseta perdería un tercio de su valor con respecto al marco (a falta de euros, la moneda alemana, tuviera el nombre que tuviera, sería la nueva referencia ultraperfecta). Si antes 83 pesetas hacían un marco alemán, ahora se necesitarían 124.
La misma proporción caerían las nuevas monedas de Italia, Eslovenia e Irlanda. Chipre lo pasaría peor, al igual que Portugal, cuya divisa perdería un 47% de su valor, y Grecia, que se iría a la mitad.
¿Cómo llega Fitch a estas conclusiones? La agencia parte de un análisis del historial de inflación de cada país del euro y del diferencial con respecto a Alemania. A eso une un poco de tipo de cambio real y obtiene la sobrevaloración de cada moneda con respecto al marco según sus fundamentales. Pero Fitch va más allá. "La experiencia de las crisis de los países emergentes y de Islandia sugiere que la devaluación de los tipos de cambio puede ser sustancialmente mayor" de la que indican esos fundamentales, dice su informe, así que aplica factores de corrección.
Puesto que una salida del euro puede dar lugar a riesgos de impago en la deuda soberana, colapsos bancarios o crisis políticas, todo ello debe computar en la expectativa de devaluación y ser reflejado en las hipótesis. El tercio de valor que perdería la nueva divisa española incluye todas esas posibilidades en la proporción que Fitch considera más plausible.
Eso sí, las cifras de la agencia de calificación son solo un ejercicio. "La desaparición del euro sigue siendo altamente improbable, debido a los gigantescos costes políticos y económicos de esta posibilidades y al fuerte compromiso político hacia la unión económica y monetaria", intenta tranquilizar el informe. Pero, por si acaso, Fitch ya ha echado sus cuentas.

La Bolsa cierra su peor semana desde el 'verano negro' de 2011

Corren días malos para España en los mercados con la prima de riesgo en niveles máximos de la 'era euro' y la Bolsa al borde del precipicio, llegando a perder por momentos el soporte de los 6.000 puntos.
El Ibex 35 ha cerrado su peor semana desde el 'verano negro' de 2011 al retroceder un 7% en las últimas cinco sesiones. El selectivo -que engloba a las principales empresas españolas cotizadas- ha concluido su cotización de este viernes en 6.065 puntos, con una pérdida diaria del 0,41% y encadenando cinco jornadas en 'rojo'.
Ya sea la posible salida de Grecia del euro, la indefinición del proceso a través del cual se va a recapitalizar -con o sin ayuda internacional- la banca española o, como ha ocurrido este viernes, el aumento del desempleo en EEUU. Todo vale para tumbar al Ibex, afectado estos días por la presión que está soportando el país desde que se anunciara la nacionalización de Bankia, cuarta entidad financiera española por activos.
La lógica de actuación del mercado ha pasado de buscar la máxima rentabilidad a demandar seguridad. "Los inversores están muy sensibles y al mínimo temor sobre un empeoramiento de la economía global o europea huyen de las Bolsas para refugiarse en la deuda de países de gran solvencia como Alemania o EEUU", explican los expertos consultados.
Así, la mayor demanda de deuda germana está hundiendo en las últimas sesiones la rentabilidad que este país paga por sus bonos, presionando al alza la prima de riesgo española. El diferencial entre los intereses de la deuda alemana y la española se mantiene en niveles 'récord' al cerrar la semana en 536 puntos.

En el punto de mira

En la travesía financiera del país ha pesado y mucho todo lo relacionado con Bankia. La que ha sido la peor semana en los mercados en lo que marcha de 2012 comenzaba con la reformulación de las cuentas de Bankia y de su matriz, BFA.
El banco, ahora nacionalizado, solicitaba al Estado ayudas públicas por 19.000 millones de euros para llevar a cabo su nuevo plan de viabilidad, mientras que BFA multiplicaba por 110 sus pérdidas en un principio anunciadas para 2011.
Esto, unido además a la desconfianza sobre la solvencia de algunas CCAA tras la petición de auxilio por parte de Cataluña, hacía saltar la primera alarma al disparar la prima de riesgo por encima de los 500 puntos básicos, un nivel hasta entonces desconocido por el país.
El descalabro de Bankia en Bolsa -con desplomes del 13% y el 16% en los dos primeros días de la semana- lastró el Ibex y devolvió las dudas sobre la solvencia del sistema financiero español y su necesidad de un rescate.
Sobre esta idea se ha estado especulando a lo largo de los últimos días. El 'Wall Street Journal' llegó a publicar el jueves que el FMI está preparando un hipotético rescate de España por 300.000 millones de euros, algo que el Gobierno y la propia institución se apresuraron a desmentir.

Grecia, en pause

Los rumores sobre una posible salida del euro por parte de Grecia han pasado a un segundo plano con todo lo ocurrido en España.
Aun así, los analistas siguen preocupados porque el país vote en las elecciones legislativas de mediados de junio en contra de las medidas de austeridad impuestas al país para llevar a cabo sus dos rescates.
Esto, a juicio de Bill Stormont, director de renta variable europea de Henderson Global Investors, implicaría una salida traumática del país, lejos del "divorcio amistoso" del que se empieza a hablar en algunos puntos de Europa.

Susto en EEUU

Por último, la jornada que parecía iba a maquillar la cotización de la semana se ha convertido en pérdidas por los malos datos de desempleo presentados en EEUU.
La tasa de paro de la primera economía mundial vuelve a aumentar 11 meses de después, algo que ha sentado fatal en Wall Street, la plaza financiera más grande del mundo.
Las fuertes pérdidas en Nueva York, que también cotiza el empeoramiento de la industria manufacturera en mayo, han lastrado a los parqués europeos y han dado un pequeño susto al Ibex, que por unos momentos llegó a perder los 6.000 puntos.
Este soporte es de gran importancia para los inversores ya que puede marcar una especie de precipicio para la Bolsa española. Alberto Roldán, de la firma Inverseguros, considera que "estamos en niveles del pánico".
"Los 6.000 eran la parte más redonda de la penúltima referencia válida del mercado que eran los 6.300 puntos. Rotos ambos, nosotros nos fijamos en los 5.700 puntos antes de caer al vacío", explica este experto.
Por su parte, Fernando Espinosa, de Interbrokers, fija el soporte mínimo del Ibex en 5.800 puntos, aunque opina que la Bolsa "ya ha tocado mínimos" este viernes.